En este tema
Los cuidados básicos ayudan a satisfacer necesidades esenciales y actividades cotidianas para favorecer la autonomía. El tema recorre cuidados básicos y autonomía, bienestar del paciente, modelo de Henderson, teoría de Orem, sistemas de enfermería, patrones de Gordon y relación entre los tres marcos.
Cuidados básicos y autonomía
Los cuidados básicos ayudan a satisfacer necesidades esenciales y actividades cotidianas.
Incluyen:
- observar necesidades
- conservar capacidades
- suplir limitaciones
- favorecer la máxima autonomía posible
La ayuda se individualiza según:
- la dependencia
- la seguridad
- el plan de cuidados
La ayuda no se reduce a ejecutar la misma lista de técnicas para todas las personas.
El aseo parte de grados de dependencia heterogéneos, parcial o total, y busca la máxima colaboración para mantener capacidades.
El aseo potencia:
- la autoestima
- la independencia
- la participación
- el autocuidado
Durante el aseo:
- se informa
- se preserva la intimidad
- se facilita que la persona haga lo que puede
- se presta la ayuda que necesita
Quien conserva capacidad para una zona no debe perder su participación porque el profesional haga todo por rapidez.
La ayuda puede consistir en:
- facilitar material
- orientar
- supervisar
- realizar las acciones que la persona no puede completar
Se observa si cambian:
- la fuerza
- la tolerancia
- la comprensión
Cuando cambian, se comunica la necesidad de ajustar los cuidados.
Participar no significa dejar sin apoyo a quien lo necesita, ni exigir una tarea que comprometa su seguridad.
📖 Introducción y premisas generales, Protocolo de aseo e higiene del IMSERSO, 2017.
Bienestar del paciente
Los cuidados básicos favorecen el bienestar al:
- satisfacer necesidades de higiene y confort
- preservar capacidades
- promover la independencia posible
El aseo busca también:
- mejorar la calidad de vida
- mantener la integridad de la piel
- establecer una relación que aliente la autonomía de la persona
📖 Introducción y objetivos, Protocolo de aseo e higiene del IMSERSO, 2017.
Henderson: necesidades e independencia
El modelo de Virginia Henderson organiza la valoración en catorce necesidades:
- respirar
- alimentarse e hidratarse
- eliminar
- moverse y mantener posturas
- dormir y descansar
- vestirse
- mantener temperatura
- higiene e integridad de la piel
- evitar peligros
- comunicarse
- vivir según valores y creencias
- realizarse
- participar en actividades recreativas
- aprender
La valoración identifica capacidades y áreas de dependencia para individualizar cuidados. No basta con comprobar si una actividad se realiza: interesa qué ayuda falta y qué capacidades pueden mantenerse o recuperarse. El objetivo es potenciar autonomía y retrasar dependencia.
Una necesidad puede estar cubierta por la propia persona o requerir apoyo; reconocerla no implica que deba sustituirse toda su actividad.
📖 Valoración de necesidades y dependencia, Vallejo Sánchez y colaboradores, 2007; Modelo de Henderson aplicado a la valoración geriátrica, Vallejo Sánchez y colaboradores, 2007.
Orem: autocuidado y déficit
La teoría general de Orem reúne:
- autocuidado
- déficit de autocuidado
- sistemas de enfermería
El autocuidado es una acción deliberada y aprendida que la persona realiza para regular funcionamiento y bienestar. Incluye capacidades desarrolladas a lo largo de la vida y actividades adecuadas a la situación de salud.
Los requisitos de autocuidado son:
- universales: atienden necesidades comunes
- del desarrollo: se relacionan con procesos y etapas vitales
- de desviación de la salud: aparecen ante enfermedad y sus consecuencias
Los requisitos no son niveles asistenciales ni una clasificación de lugares donde se presta atención.
La agencia de autocuidado es la capacidad de participar en el propio cuidado. Existe déficit cuando la capacidad disponible no cubre la demanda terapéutica de autocuidado.
Se comparan capacidad y acciones necesarias: desear aprender algo nuevo no prueba por sí solo que exista un déficit.
📖 Teoría del déficit de autocuidado, Naranjo Hernández y colaboradores, 2017; Requisitos, agencia y déficit, Naranjo Hernández y colaboradores, 2017.
Sistemas de enfermería
El sistema se ajusta a la relación entre capacidad y demanda, y puede cambiar durante la evolución. Hay tres sistemas:
- totalmente compensador: cubre las acciones que la persona no puede ejecutar. Una persona incapaz de efectuar las acciones necesarias durante una fase aguda requiere compensación total.
- parcialmente compensador: persona y profesional participan en la ejecución. Si la persona puede realizar una parte y precisa ayuda para el resto, corresponde compensación parcial.
- apoyo educativo: la persona puede realizar el autocuidado, pero necesita aprender, recibir orientación o desarrollar capacidades. Si puede actuar y necesita aprender cómo hacerlo, el apoyo educativo permite aumentar competencia y autonomía.
La ayuda profesional y la participación propia se combinan según lo que necesita cada caso.
📖 Sistemas de enfermería, Naranjo Hernández y colaboradores, 2017.
Gordon: valoración por patrones
Los once patrones funcionales de Marjory Gordon ordenan la valoración:
- percepción y manejo de la salud
- nutricional-metabólico
- eliminación
- actividad-ejercicio
- sueño-descanso
- cognitivo-perceptivo
- autopercepción-autoconcepto
- rol-relaciones
- sexualidad-reproducción
- adaptación y tolerancia al estrés
- valores-creencias
Los patrones integran datos:
- físicos
- psíquicos
- sociales
- del entorno
Los patrones pueden calificarse como:
- eficaces
- alterados
- en riesgo
Los patrones constituyen una división estructurada del funcionamiento humano integrado, y se relacionan entre sí: un dato puede afectar a más de un patrón.
La alteración del sueño puede relacionarse con:
- dolor
- preocupación
- cambios del entorno
La alteración del sueño no se interpreta aislada del resto de la persona.
Se recoge información pertinente y se evitan juicios morales o presunciones.
Los patrones sirven para organizar valoración, no sustituyen el diagnóstico médico ni forman una escala numérica idéntica para todos.
Relación entre los tres marcos
Cada marco cumple una función:
- Henderson ayuda a reconocer necesidades y dependencia
- Orem explica capacidad de autocuidado, déficit y grado de ayuda
- Gordon organiza valoración integral por patrones
Los tres marcos tienen estructuras distintas.
Aplicar los tres marcos exige:
- conservar lo que la persona puede hacer
- ayudar en lo que no puede
- revisar el apoyo cuando cambian capacidades o demanda
En el aseo, una persona que puede lavarse cara y tronco participa en esas zonas mientras recibe apoyo donde lo precisa. La valoración identifica la dependencia concreta; la ayuda se adapta a ella y fomenta autocuidado.
La organización de los datos en patrones permite relacionar:
- actividad
- piel
- percepción
- otros ámbitos relevantes
Puntos clave
- La ayuda en cuidados básicos se individualiza según dependencia, seguridad y plan de cuidados, sin que quien conserva capacidad para una zona pierda participación por rapidez del profesional.
- Se comunica la necesidad de ajustar los cuidados cuando se observan cambios en la fuerza, la tolerancia o la comprensión de la persona.
- Virginia Henderson organiza la valoración en catorce necesidades para identificar capacidades y dependencia, sin que reconocer una necesidad implique suplir toda la actividad.
- Los requisitos de autocuidado pueden ser universales para necesidades comunes, del desarrollo en etapas vitales y de desviación de la salud ante la enfermedad.
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El déficit de autocuidado aparece cuando la capacidad disponible no cubre la demanda terapéutica, pero desear aprender algo nuevo no prueba por sí solo que exista déficit.
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En el sistema totalmente compensador, la enfermería cubre las acciones que la persona no puede ejecutar, y en el parcialmente compensador, persona y profesional participan en la ejecución.
- En el sistema de apoyo educativo, la persona puede realizar el autocuidado, pero necesita aprender, recibir orientación o desarrollar capacidades.
- Marjory Gordon organiza la valoración en once patrones funcionales, los cuales pueden calificarse como eficaces, alterados o en riesgo, sin sustituir al diagnóstico médico.
